Escocia, día 1
Madrid - Edimburgo - Stirling - Inverness
Tenía pensado simplemente ir subiendo fotos poco a poco del viaje de novios por Escocia, pero repasando cosas y sitios, me he vuelto a dar una vuelta por el blog de Rafa Irusta -Broker- (al que por cierto he de agradecer que me proporcionase información que nos fue muy útil para el viaje), en el que contaba su viaje por Escocia con un post por cada día del viaje. Pues voy a copiar a Broker, he iré contando con el apoyo de las fotos, lo que vimos cada día.

El día 23 de Marzo salimos bien pronto de Barajas con dirección a Edimburgo. Allí, coche de alquiler, y de cabeza para Stirling. Costó un poco acostubrarse a conducir por la izquierda, pero no hubo problema.
La verdad que las fotos de este primer día no dieron nada de sí. No eran los paisajes que habíamos ido a buscar a Escocia (ya lo sabíamos), pero las luces, nos daban buenas vibraciones. En cuanto llegásemos a las highlands, si el tiempo se mantenía, íbamos a gozar a tope.

La primera parada fue en Stirling. Bonito Castillo, y llamativo el monumento a William Wallace.
El punto a lo de conducir por el lado contrario ya estaba cogido. Ahora tocaba hacerse a los horarios británicos, por lo que tomamos un tentempié a base de pincho y café. El café malísimo.
A continuación nos acercamos al castillo. Muy bonito y esas cosas, pero más bonito el cementerio que había fuera, y que por cierto no había que pagar por ver. Así que allí fuimos. Me gustan mucho los cementerios de Escocia. Son muy abiertos, y no hay nichos ni hornacinas. Los entierros se hacen en el suelo y basta con una lápida y una cruz.

Luego rápidamente al Monumento a William Wallace. Yo no soy de ver monumentos. Soy enemigo acérrimo de las visitas guiadas, los centros de interpretación y los paneles informativos. Por lo general, allí donde hay un monumento suelen concitarse gentes que pegan voces y tiran papeles al suelo, y el macarra campa a sus anchas; odioso. Pero dado que era día laboral, y que hacía un frío que pelaba, no había un alma, así que estupendo.
Luego otra vez a la carretera. Cruzamos el Parque Nacional de Cairngorms, donde no paraba de nevar, y de ahí directos a Inverness. Nos alojamos en la pequeña localidad de Beauly, donde por indicación del dueño de la casa, pudimos disfrutar de una copiosa cena precedida por unas buenas pintas de cerveza.
Las fotos: la primera en el cementerio de Stirling, luego una vista de los bosques de Atholl, y las pintas de Tennents en Beauly.
En el próximo post, el Lago Ness.
