A dormir al Sueve
El viernes, justo después de llegar a casa del curro y apurar un plato de lentejas, nos fuimos raudos y veloces hacia el Sueve, pequeña pero llamativa sierra que sirve de límite a los concejos de Parres, Caravia y Colunga. Digo llamativa, porque su punto más alto, el Picu Pienzu, con sus 1160 m de altitud, es el monte más alto de Europa en relación con su distancia al mar.
Cuando echamos a caminar ya se estaba haciendo de noche, y al poco tuvimos que poner las linternas frontales. Muy buena temperatura para caminar (10-12º), y sin apenas viento. Al llegar al Pienzu, a elegir el sitio para dormir. Como los días anteriores había estado lloviendo, y además empezaba a soplar una ligera brisa del este, nos 'acomodamos' en la plataforma de piedra que hay en la base de la gran cruz de acero situada en la cumbre.
La temperatura llegó a bajar durante la noche hasta los 5ºC. En ningún sitio se duerme mejor que al aire libre, a 1100 m de altura y oyendo las olas del mar rompiendo en la playa de La Espasa. Además, como la visibilidad era muy buena, a poco que te despertases y abrieras los ojos, se veía desde Santander, San Vicente de la Barquera, Llanes, Ribadesella, Colunga, Villaviciosa, Gijón y Luanco; todo de un golpe de vista.

Uno de los atractivos que puedan tener dormir en el monte, es despertarse para fotografiar el amanecer. El pronóstico era bueno, pero había una especie de boina en forma de nube (más bien al revés :-) ) que nos impidió ver una salida de sol en condiciones. Cuando ya lo dábamos por perdido, empezaron a salir los rayos del sol entre el Mofrechu y los Picos de Europa. Apenas duró 20 minutos, pero mereció la pena.

Luego, y sin apenas desayunar, nos fuimos a la búsqueda de la que dicen la mayor masa forestal de Tejos de toda Europa, de la que ya habíamos oído hablar varias veces, pero que yo por lo menos no he encontrado información ni en libros, ni en mapas, ni en internet. Hay como cierto secretismo a la hora de desvelar la ubicación del bosque. Por una parte lo entiendo, pero me he encontrado con casos extremos de gente con la que hablas, y conocen el sitio, y te dicen a la cara que no quieren enseñarte por dónde se va. Hay que ser gilipollas. A poco que caminamos y buscamos, evidentemente, el bosque apareció. Tengo ganas de encontrármelo metido entre la niebla, no paro de imaginármelo.
Pongo un par de fotos del momento en que empezó a abrise el cielo, sobre las 8.30 de la mañana.


markhus dijo
Cada amanecer es totalmente distinto al anterior, y mas si hay algunas nubes...
Este amanecer es raro y extraño, y estos dos factores lo hacen mágico....
Saludos, Marc
23 Enero 2008 | 05:39